domingo, junio 11, 2006

BODAS DE ORO

Pocas personas tendrán en su vida la oportunidad de celebrar dos veces sus “Bodas de Oro”, ¡¡Nosotras, Mª Teresa y Mª Francisca, la tuvimos!! Gracias al cariño y detalles de las hermanas, pudimos celebrar dos veces la fidelidad del Señor para con nosotras en estos cincuenta años de nuestro camino como Franciscanas de la Inmaculada.

Primero fue el día exacto: 2 de Febrero de este año. En él estuvieron presentes todas las hermanas que se encontraban entonces en Santiago, con la suerte de poder tener entre ellas a Hna. Carmen Pons y Hna. Celia Tena, quienes haciendo un paréntesis de sus días en Perú, quisieron estar ese día a nuestro lado. Ellas junto con Hna. Mirian también entre nosotras, nos traían todo el cariño y presencia de nuestras hermanas de Perú con un montón de detalles que nos hicieron sentir más que nunca, el amor de una madre común, Madre Francisca. Tuvimos una ceremonia muy sencilla y entrañable y, rodeadas de nuestras hermanas, dimos gracias a Dios que nos llamó a esta Familia y nos ha cuidado y dado fuerzas para seguirle hasta hoy.

Pero como era verano, algunas hermanas de la fraternidad y los Padres que se habían comprometido a acompañarnos, estaban ausentes por razones que no podían eludir, así que el día 19 de Marzo, festividad de San José, las celebramos nuevamente. Esta vez acompañadas por nuestros familiares, amigos y todas las hermanas. Todos nos mostraron su cariño y felicidad de poder estar junto a nosotras en ese día tan especial.
Fue una Eucaristía solemne, dentro de su sencillez, concelebrada por tres Hermanos de nuestra Familia: El Padre Miguel Ángel , Provincial de los Capuchinos, el Padre Javier y el Padre Mario.

¡¡CINCUENTA AÑOS!! Una historia de amor cuyo Protagonista principal es ÉL. El amor de Dios que durante estos años se ha ido manifestando en nosotras. Por eso, durante la Eucaristía, y ahora cada día, expresamos nuestra gratitud hacia Él por su amor manifestado en la vida que nos ha regalado. Gratitud a la Madre Inmaculada y a la Congregación que nos han acogido y acompañado durante nuestra vida. Gratitud por habernos permitido trabajar especialmente, entre sus hijos, privados de luz en sus ojos y de sonido en sus oídos.

¡¡Alabamos al Señor por estos 50 años y reconocemos que, en verdad, “la Bondad del Señor nos ha visitado con sus dones.”
Hnas. Mª Teresa García-Huidobro y Mª Francisca Vargas

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